2/4/14

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Besar a tu jefe... en la Edad Media


Hoy día solemos ver a nuestros jefes casi como el enemigo, alguien con quien debemos llevarnos bien por interés pero que según cómo, no soportamos. Cuando uno hace una entrevista de trabajo ya tiene bastante con contestar correctamente a todas las preguntas e intentar caer bien como para hacer la pelota y aguantar según que órdenes o comentarios pero, si nos creemos que ese es un momento molesto, suerte que no nacimos en la Edad Media porque incluso deberíamos haberle besado para conseguir el trabajo.

En esa época había una especie de protocolo curioso cuando empezabas a trabajar para alguien, era tipo representación donde se le rendía homenaje a tu inminente jefe, o señor, como se le llamaba entonces.

Imagen de Wikipedia

Este teatro tenía varias fases o pasos basadas en unas fórmulas fijadas para prestar fe y fidelidad a tu futuro señor:

-En primer lugar, el señor preguntaba al futuro vasallo si quería convertirse en su hombre sin reserva, entonces éste debía responder “volo” (sí, quiero);
-Después, con sus manos rodeadas por las del señor, debían hacer el gesto de unión ya que con la confirmación no era suficiente, era necesario que se demostrara y esto era mediante el osculum (un beso) entre ambos.
-En tercer lugar, el vasallo, lo que sería hoy día el trabajador, compromete su fe mediante un juramento ante el portavoz del señor ya que dirigirse hacia éste directamente no era correcto, lo que se solía decir era que: en base a tu fe le jurabas fidelidad desde ese momento y te comprometías a mantener el juramento ante y contra todos y sin engaño alguno.
-Por último, debía jurar también ante reliquias de santos.

Seguidamente, se procedía, con un bastón que llevaba en la mano el señor, a otorgar la investidura a los que habían prestado fidelidad y habían hecho el juramento. Todo este teatro se conocía como hominia. En definitiva, son mucho mejores las entrevistas pesadas de hoy día.