¿QUÉ ES TALBANIA?: Esto no lo voy a responder yo, porque no es mi competencia, si quieres averiguarlo puedes visitar
http://historiasdetalbaniaprudenciosalces.blogspot.com/ , yo sólo voy contar un pasaje allí acontecido.
LOS MOTES EN TALBANIA
Esa mañana de domingo amanecí más temprano de lo habitual, harto de cama me tiré a la calle para comprar unos jeringos anca “ la Tota” y el periódico anca “el Colilla”.
De camino me di cuenta lo diferente que estaba el pueblo a esas horas, sin ruidos y apenas sin gente paseando, sólo me cruce con dos personas, uno que iba a buscar espárragos y otro que venía del aguardiente (éste amaneció bastante antes que yo) de anca “Peteneras”.
Al pasar al lado de la casa de me amigo Juanillo “el de la Maquina”, vi que tenía la puerta abierta y escuche ruido en la habitación, por lo que me animé a pasar a saludarlo.
Era Juanillo “el de la maquina”, porque generación tras generación, desde tiempos ancestrales su familia era la encargada de cuidar “La Maquina de los Motes”, así como de utilizarla.
Todo el mundo en Talbania tiene como mínimo un mote, los hay que tienen varios, muchos se heredan de padres a hijos llegando a no saberse el origen de estos.
Juanillo es barbero, pero los fines de semana los dedica a fabricar los motes que le encargan, los cuales los cambia por melones, zapatos, ajos, gambas o lo que lleguen a acordar en el trato.
-Que pasa Juan.
-Pues nada, que iba a por jeringos y me he pasado a saludarte.
-Pues mira, a puntito está de salir una hornada de motes. Esta semana tengo bastante faena.
La maquina empezó a moverse, girando, haciendo chasquidos, hasta que finalmente se oyó un pitido saliendo vapor por un orificio.
-Aquí los tenemos, calentitos.
-¿Qué motes nuevos tenemos?
-"El Carapapa”, "el Espantaburras”, “el Chiquito Frasquerre”, “el Gusarapo”, "el Coronillas", “Pepe Haya”...
Nos miramos y nos reimos.
-Pues nada, habrá que irse aprendiendolos. Bueno, voy a tirarle, no me vaya a quedar sin churros.
-Venga, hasta luego “Orejon”.
Me salí sonriendo, pensando: “el Espantaburras”, ¡que cachonda la máquina!.
Así es, de esta manera se adjudican los motes en Talbania, y tu ya sabes si te apetece tener un par de motes de categoría, podemos cerrar el trato con un jamoncito de los de pata negra.
Venga, hasta luego.
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