8/2/16

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¿Por qué no hay ruedas en la naturaleza?


Los animales a lo largo de sus distintas etapas evolutivas han adoptado formas muy curiosas y variadas para desplazarse, como alas, tentáculos o patas, pero ninguna de ellas se acerca remotamente al aspecto de una rueda. ¿Sabes cuál es el motivo de esto? En la entra de hoy vamos a ver la respuesta.

¿Por qué no hay ruedas en la naturaleza?

Aunque el diseño de una rueda parece sencillo a simple vista, en general se trata de un concepto avanzado que la humanidad tardó miles de años en desarrollar y que ningún sistema biológico pluricelular ha creado jamás como medio de locomoción. De hecho, las únicas cosas parecidas a ruedas de las que tenemos constancia son los flagelos de las células procariotas.

Es verdad que existen algunos metazoos que son capaces de desplazarse con un movimiento rotatorio, pero lo consiguen enroscando todo su cuerpo. Ya cambiando de escala, a una más próxima al ser humano, los armadillos son un ejemplo de movimiento circular impulsado por la gravedad, pero para ello necesitan estar en una pendiente, son incapaces de generar esa energía por sí mismos.

¿Por qué no hay ruedas en la naturaleza?

Toda esta información ha sido sacada del artículo publicado en el periódico The Sunday Times llevado a cabo por el famoso etólogo Richard Dawkins. En él podemos leer sobre estos complejos asuntos de la evolución de las especies, que ha ocupado miles e incluso millones de años de nuestro tiempo.

Y la respuesta a la que ha llegado es realmente simple: los animales no han desarrollado ruedas porque no las necesitan, en realidad no les supone ningún tipo de beneficio a las otras alternativas de las que ya disponen. Es más, según el estudio generar el sistema de nervios y vasos sanguíneos necesarios para ello supondría un grado de especialización tal que convertiría todo este asunto en un problema de gran magnitud.


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