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2/1/26

¿De dónde viene la palabra "gilipollas"? El curioso origen del insulto más español

¿Cómo nació el insulto «gilipollas»? El sorprendente origen de una de las palabras más usadas en España

¿Alguna vez te has parado a pensar, mientras sueltas un "gilipollas" al aire en medio de un atasco, de dónde viene exactamente esa palabra? No es solo un insulto; es una institución en el vocabulario español. A diferencia de otras ofensas que suenan agresivas o vulgares, "gilipollas" tiene un matiz casi rítmico, una sonoridad que la hace perfecta para desahogarse.

Pero lo más fascinante no es cómo suena, sino su historia. No nació de una mala palabra al azar, sino que tiene nombre y apellidos (literalmente) y se remonta al Madrid del siglo XVII. Hoy en Adelantando el Mundo vamos a desentrañar el origen de este término que ha sobrevivido a siglos de historia para seguir siendo el rey de nuestra jerga.

Cómo nació el insulto Gilipollas, curiosidades

El origen histórico: Don Baltasar Gil Imón de la Mota

Para entender el nacimiento de este término, debemos viajar al Madrid del Siglo de Oro. En aquella época, existía un personaje real, un fiscal del Consejo de Hacienda llamado Don Baltasar Gil Imón de la Mota.

Don Baltasar era un hombre de gran relevancia social, serio y respetado por su cargo, pero tenía una peculiaridad que lo hacía blanco de todas las miradas en las tertulias madrileñas: sus hijas.

Las "pollas" de Don Gil Imón

En el Madrid de aquel entonces, a las jóvenes solteras se las conocía coloquialmente como "pollas" (un término que hoy nos suena extraño en este contexto, pero que era común para referirse a las jovencitas, similar a "polluelos"). Don Baltasar, obsesionado con casar bien a sus hijas, no se perdía ni un solo evento social, baile o recepción en la Villa y Corte.

El problema era que las muchachas, según las crónicas de la época, no destacaban ni por su belleza ni por su luces. El bueno de Don Baltasar aparecía en todos lados acompañado de sus inseparables hijas, buscando desesperadamente pretendientes que nunca llegaban.

De "Gil y sus pollas" a "Gilipollas"

La estampa se volvió tan cotidiana que los madrileños, siempre dados a la guasa y al mote, empezaron a susurrar cuando los veían llegar: "Ahí va Don Gil con sus pollas". Con el tiempo, la frase se fue comprimiendo. La gente veía al fiscal y simplemente decía: "Ya vienen los Gil-y-pollas".

Lo que empezó como una burla hacia un padre un tanto ingenuo y pesado que paseaba a sus hijas sin éxito, terminó fusionándose en una sola palabra para designar a alguien tonto, bobo o que hace el ridículo.


La vertiente etimológica: ¿Árabe o Caló?

Aunque la historia de Don Gil Imón es la más aceptada y romántica por su componente histórico-social, la lingüística nos ofrece otras teorías interesantes que refuerzan el significado de la palabra. Como expertos en curiosidades, debemos analizar todas las piezas del puzzle.

La influencia del árabe "Jahil"

Algunos expertos apuntan a la raíz árabe "jahil", que significa "ignorante" o "necio". Es común en el español que muchas palabras que empiezan por "G" o "J" tengan esta herencia. Si sumamos "jahil" al sufijo que ya conocemos, el resultado semántico sigue siendo el mismo: alguien que carece de entendimiento.

El caló y la palabra "Gil"

Otra teoría muy sólida reside en el caló (la lengua del pueblo gitano). En este idioma, la palabra "gil" significa literalmente "tonto" o "lelo". De hecho, todavía usamos expresiones como "hacer el gili" o "estás achilado".

  • Gil: Tonto.

  • Pollas: Un aumentativo vulgar que enfatiza la estupidez.

La combinación de ambas da como resultado un insulto que es, básicamente, un "superlativo de la tontería". Es curioso cómo la lengua popular es capaz de mezclar una palabra del caló con una referencia anatómica vulgar para crear un término con tanta fuerza.


Cómo nació el insulto Gilipollas, más curiosidades


Evolución y uso social del término en España

A diferencia de otros insultos que han perdido fuerza o han cambiado drásticamente su significado, "gilipollas" se ha mantenido estable. Sin embargo, su intensidad varía según el contexto.

¿Por qué nos gusta tanto usarla?

La psicología del lenguaje sugiere que "gilipollas" es un insulto muy satisfactorio debido a su estructura:

  1. La "G" inicial: Permite una salida de aire controlada.

  2. Las "L" centrales: Le dan una fluidez que permite alargar la palabra si estamos muy enfadados ("giliiiipollas").

  3. El final explosivo: Terminar en una sílaba fuerte le da autoridad al que lo pronuncia.

El impacto en la literatura y el cine

Grandes autores de la literatura española han analizado nuestra forma de insultar. Desde Camilo José Cela hasta Arturo Pérez-Reverte, todos coinciden en que el español no insulta por insultar; insulta con precisión quirúrgica. "Gilipollas" no es alguien malo; es alguien que agota la paciencia ajena por su falta de sentido común.


Curiosidades sobre la familia Gil Imón que quizás no sabías

Si volvemos a la historia de Don Baltasar, hay detalles que hacen que la historia sea aún más irónica y digna de ser contada en cualquier cena con amigos:

  • Localización real: Existe una calle en Madrid llamada Calle de Gil Imón (cerca de la zona de San Francisco el Grande). Así es, el hombre que dio origen al insulto tiene su propia calle en la capital.

  • El destino de las hijas: A pesar de los esfuerzos de su padre, la historia cuenta que las jóvenes nunca llegaron a casarse, alimentando aún más la leyenda del "pobre Gil" que perdió tiempo y dinero en una causa perdida.

  • Aparición en la RAE: Aunque se usaba desde hacía siglos, la Real Academia Española tardó en incluirla de forma oficial, como suele ocurrir con los términos de origen popular o vulgar.


Más que un insulto, una lección de historia

En definitiva, cuando llamamos a alguien "gilipollas", estamos invocando involuntariamente la sombra de un fiscal del siglo XVII y sus desvelos por casar a sus hijas. Es una prueba fascinante de cómo el lenguaje es un organismo vivo que se nutre de la anécdota, el chiste popular y la mezcla de culturas.

Saber el origen de las palabras que usamos no solo nos hace parecer más cultos (y menos "gilis"), sino que nos ayuda a entender la idiosincrasia de nuestra lengua. La próxima vez que uses este término, recuerda a Don Gil Imón; al menos su apellido ha logrado la inmortalidad, aunque probablemente no de la forma que él esperaba.


FAQ: Preguntas Frecuentes sobre el término "gilipollas"

¿Es "gilipollas" un insulto muy fuerte en España?

Depende totalmente del tono. Puede ser un insulto grave hacia un desconocido o una forma afectuosa (aunque brusca) de llamar la atención a un amigo que está cometiendo un error.

¿Se usa fuera de España?

Su uso es mayoritariamente español. En América Latina existen equivalentes con mucha fuerza como "pelotudo" (Argentina), "pendejo" (México) o "güevón" (Colombia/Venezuela), aunque gracias al cine y las series españolas, el término es ampliamente comprendido en todo el mundo hispanohablante.

¿Existe el femenino "gilipollas"?

Sí, el término es invariable en género. Se dice "él es un gilipollas" y "ella es una gilipollas". El plural es siempre "gilipollas".

¿Tiene relación con la palabra "polla" en su sentido moderno?

Etimológicamente, en la versión de Gil Imón, se refería a las hijas (polluelas). Sin embargo, en la adopción popular moderna, la conexión con el órgano genital masculino le añade ese matiz de vulgaridad que lo convierte en un insulto potente.


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30/4/25

Irse de Picos Pardos, de Dónde Viene Esta Expresión Tan Peculiar

"Irse de picos pardos": Un viaje a través del tiempo y las costumbres


La expresión "irse de picos pardos" evoca imágenes de diversión, libertad y, en cierto modo, un toque de picardía. Pero, ¿de dónde proviene esta peculiar frase? Para desentrañar su origen, debemos embarcarnos en un viaje a través de la historia, explorando costumbres, vestimentas y el lenguaje de épocas pasadas.


De dónde viene la expresión Irse de Picos Pardos, curiosidades


Un vistazo al pasado: Los primeros indicios

Los primeros indicios del uso de esta expresión se remontan al Siglo de Oro español. En aquella época, las mujeres que ejercían la prostitución eran obligadas a llevar una vestimenta distintiva: sayas o mantos de color pardo con picos en el borde. Esta peculiar indumentaria servía para identificarlas y diferenciarlas del resto de la población femenina.


El significado original: Prostitución y vida licenciosa

En su origen, "irse de picos pardos" estaba estrechamente ligada a la prostitución y a la vida licenciosa. La expresión se utilizaba para describir a aquellos que frecuentaban los lugares donde estas mujeres ejercían su oficio, o que se entregaban a los placeres y excesos de la vida nocturna.


Evolución del significado: De la prostitución a la diversión

Con el paso del tiempo, el significado de la expresión fue evolucionando. Si bien mantuvo su connotación de vida licenciosa, también comenzó a asociarse con la diversión, la fiesta y el disfrute de la compañía de personas del sexo opuesto.


El papel de la literatura y el teatro

La literatura y el teatro del Siglo de Oro desempeñaron un papel fundamental en la difusión y popularización de la expresión. Obras como "La Celestina" de Fernando de Rojas o las comedias de Lope de Rueda y Miguel de Cervantes contribuyeron a arraigar la frase en el lenguaje popular.


"Irse de picos pardos" en el Quijote

Miguel de Cervantes, en su obra cumbre "Don Quijote de la Mancha", hace referencia a la expresión en el episodio de la condesa Trifaldi. Aunque en este caso se menciona una falda con tres picos en lugar de cuatro, la alusión a la vestimenta distintiva de las mujeres de vida alegre es evidente.


El Diccionario de la Real Academia Española

El Diccionario de la Real Academia Española, en su tercera edición de 1791, define "andarse, o irse, de picos pardos" como "frase con que se da a entender que alguno, pudiendo aplicarse a cosas útiles y provechosas, se entrega a las inútiles e insustanciales, por no trabajar y por andarse a la  briba". Esta definición refleja la connotación negativa que la expresión aún conservaba en aquella época. 

De la connotación negativa a la aceptación social

A medida que avanzaba el tiempo, la connotación negativa de la expresión fue disminuyendo. En el siglo XX, "irse de picos pardos" comenzó a utilizarse para describir cualquier salida nocturna en busca de diversión y compañía, sin hacer referencia explícita a la prostitución.


El uso actual de la expresión

En la actualidad, "irse de picos pardos" se utiliza de forma coloquial para referirse a salir de fiesta, de parranda o de juerga. La expresión ha perdido gran parte de su carga negativa original y se utiliza de forma más desenfadada y divertida.


Variaciones y expresiones similares

A lo largo del tiempo, han surgido variaciones y expresiones similares a "irse de picos pardos". Algunas de ellas son:

  • "Irse de farra"
  • "Irse de juerga"
  • "Irse de parranda"
  • "Irse de marcha"

Un reflejo de la evolución social

La expresión "irse de picos pardos" es un claro ejemplo de cómo el lenguaje evoluciona y se adapta a los cambios sociales. Su origen ligado a la prostitución y a la vida licenciosa ha dado paso a un significado más amplio y desenfadado, relacionado con la diversión y el disfrute de la vida nocturna.

En definitiva, "irse de picos pardos" es mucho más que una simple frase. Es un viaje a través del tiempo y las costumbres, un reflejo de la evolución social y un testimonio de cómo el lenguaje se adapta a las nuevas realidades.


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7/1/25

Que Te Den Morcilla, de donde viene esta curiosa expresión

 

Qué te den morcilla, una expresión con un oscuro pasado


Las expresiones populares son uno de los aspectos más fascinantes del lenguaje. En ellas se reflejan las costumbres, historias y curiosidades de una comunidad. Una de las frases que ha llamado la atención por su peculiaridad en el idioma español es "¡Qué te den morcilla!". Aunque se usa de forma coloquial para mostrar desdén o enfado hacia alguien, pocos conocen el origen exacto de esta expresión. En este artículo exploraremos sus posibles raíces, su significado y cómo ha evolucionado a lo largo del tiempo.


Que te den morcilla, expresiones y curiosidades


El significado actual de "Qué te den morcilla"

En el español moderno, "¡Qué te den morcilla!" se utiliza como una expresión despectiva que equivale a "¡Vete a paseo!", "¡Apártate de mi camino!" o incluso algo más fuerte, dependiendo del contexto. Es una forma de rechazar o despreciar a alguien, pero también puede usarse con un tono humorístico o entre amigos, siempre que exista confianza suficiente.

Sin embargo, el origen de esta expresión no tiene nada de humorístico y está relacionado con una técnica utilizada para exterminar perros callejeros en épocas pasadas.


La relación con los perros callejeros

Para entender de dónde viene "Qué te den morcilla", debemos remontarnos al uso que se le daba a la morcilla como herramienta para acabar con los perros callejeros que proliferaban en las ciudades españolas en los siglos pasados. En ese entonces, el control de la población canina no se realizaba de forma humanitaria como se hace hoy en día. En su lugar, se utilizaban métodos cruentos y cuestionables.

Una de estas técnicas consistía en mezclar morcilla con estricnina, un veneno altamente tóxico. Se preparaban pequeñas porciones de este embutido envenenado y se dejaban en lugares donde los perros callejeros pudieran encontrarlas y comerlas. La razón de usar morcilla era su sabor y olor intensos, que atraían a los animales de forma eficaz. Una vez ingerida, el veneno provocaba una muerte rápida pero dolorosa.

De este contexto surgió la expresión "Que te den morcilla", inicialmente como un deseo de que alguien recibiera el mismo destino que los desafortunados perros. Aunque hoy en día su uso ha perdido esa carga literal, su origen sigue siendo un dato curioso y sombrío.


Variantes y usos regionales

Como muchas expresiones populares, "Que te den morcilla" tiene variantes y matices dependiendo del lugar donde se emplee. En algunas regiones de España, se ha suavizado su significado y se utiliza de manera jocosa, mientras que en otras conserva un tono más áspero.

En América Latina, donde no es tan común, puede resultar confusa o incluso divertida por la falta de contexto. Esto ocurre porque la morcilla, como alimento, tiene connotaciones distintas según el país. En algunos lugares, es un manjar apreciado, mientras que en otros no tiene la misma relevancia culinaria.


La morcilla en la cultura popular

La morcilla, como alimento, ha estado presente en la cultura gastronómica española durante siglos. Este embutido, hecho a base de sangre, arroz o cebolla, y especias, es un elemento clave en platos típicos como el cocido o la fabada asturiana. Sin embargo, su uso en esta expresión no tiene nada que ver con su valor culinario.

Cabe destacar que la morcilla también aparece en otros dichos populares. Por ejemplo, "irse con la morcilla" es una forma de decir que alguien se va sin haber conseguido lo que quería. Estas expresiones reflejan cómo un alimento tan cotidiano puede cargar con significados simbólicos complejos.


Otras expresiones similares en el idioma

El español es rico en expresiones que combinan alimentos y emociones, muchas veces con un toque de ironía o humor negro. Algunas frases que podrían compararse con "Que te den morcilla" son:

  • "Vete a freír espárragos": Otra forma de despedir a alguien de manera despectiva, aunque mucho más ligera.

  • "Que te den": Una versión abreviada que se ha popularizado en el habla cotidiana.

  • "Dar calabazas": Aunque su significado es diferente (rechazar a alguien en el ámbito amoroso), también utiliza un elemento gastronómico.

Estas frases muestran cómo los alimentos han servido como vehículo para expresar emociones humanas complejas en el lenguaje.


Reflexión sobre el origen de las expresiones

El caso de "Que te den morcilla" nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de las expresiones populares. Muchas de ellas tienen orígenes oscuros o violentos que contrastan con el uso inofensivo que les damos hoy en día. Al conocer su historia, podemos apreciar cómo el lenguaje evoluciona y se adapta a las sensibilidades de cada época.

En este caso, también se pone de manifiesto cómo la relación entre humanos y animales ha cambiado con el tiempo. Lo que en un momento se consideró una solución práctica, ahora se percibe como un acto cruel e inaceptable. Este cambio de perspectiva también influye en cómo entendemos y utilizamos expresiones como esta.


La expresión "¡Qué te den morcilla!" es un claro ejemplo de cómo el lenguaje puede albergar historias inesperadas y, en ocasiones, perturbadoras. Lo que hoy usamos como una frase coloquial y muchas veces humorística, tiene sus raíces en una práctica cruel que formó parte de la historia de las ciudades españolas.

Entender el origen de estas expresiones no solo nos ayuda a ampliar nuestro conocimiento del idioma, sino que también nos permite reflexionar sobre la evolución de nuestra cultura y valores. Así que, la próxima vez que alguien diga "Qué te den morcilla", quizás sea un buen momento para compartir esta curiosa historia.


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7/12/23

Darse con un canto en los dientes: El origen de una expresión curiosa

Las expresiones idiomáticas son fascinantes por su capacidad para transmitir significados complejos en un puñado de palabras. Una de las expresiones más curiosas y pintorescas en español es "darse con un canto en los dientes". Esta frase, que denota satisfacción o alegría por algo inesperado, tiene sus raíces en la rica historia cultural y lingüística de la lengua española.


Darse con un canto en los dientes, curiosidades


Origen literal: la dentadura medieval

La expresión "darse con un canto en los dientes" tiene una conexión directa con las costumbres y los hábitos de higiene dental de la Edad Media. En aquellos tiempos, el cuidado dental no era una prioridad, y las personas a menudo padecían problemas bucales debido a la falta de prácticas dentales adecuadas. La higiene bucal era rudimentaria, y la pérdida de dientes no era infrecuente.

En este contexto, aquellos que aún conservaban sus dientes intactos tenían motivos para alegrarse. Los cantos, en este caso, se refieren a las piezas de esmalte duro en la superficie de los dientes. Así que, si alguien se daba con un canto en los dientes, significaba que tenía razones para estar contento por conservar su dentadura en buenas condiciones.


La evolución de la expresión: de lo literal a lo figurado

Con el tiempo, la expresión adquirió un significado más figurado. A medida que las prácticas de higiene dental mejoraron y la pérdida de dientes se volvió menos común, la metáfora de "darse con un canto en los dientes" se trasladó al ámbito de las experiencias cotidianas. Ahora, la expresión se utiliza para expresar alegría por haber tenido suerte, alcanzado un logro o superado una dificultad.

En el ámbito lingüístico, es interesante cómo las expresiones evolucionan y se adaptan a lo largo del tiempo. Lo que una vez fue una referencia literal a la dentadura, ahora se ha convertido en una forma colorida de expresar gratitud por las pequeñas victorias de la vida.


Expresiones o frases hechas curiosas


Una ventana a la historia y la evolución del lenguaje

"Darse con un canto en los dientes" es un ejemplo claro de cómo las expresiones idiomáticas o frases hechas pueden tener sus raíces en aspectos muy concretos de la vida cotidiana y, con el tiempo, evolucionar para adaptarse a nuevos contextos. La expresión no solo nos ofrece una visión de las prácticas de higiene dental de la Edad Media, sino que también destaca la capacidad del lenguaje para cambiar y reflejar la sociedad a lo largo del tiempo. Así, cada vez que utilizamos esta expresión, estamos, de alguna manera, conectando con nuestro pasado lingüístico y cultural.






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2/3/23

A Buenas Horas Mangas Verdes, de dónde viene esta expresión

 La expresión "a buenas horas mangas verdes" es una expresión popular en español que se utiliza para expresar sarcasmo o ironía ante una situación en la que alguien llega tarde o actúa de forma inoportuna.


Curiosidades, a buenas horas mangas verdes


Hay varias teorías sobre el origen de esta expresión. Una de ellas se refiere a la época medieval, en la que los soldados vestían con mangas verdes que les permitían camuflarse en el campo de batalla. Se dice que si un soldado llegaba tarde a la batalla, el resto de sus compañeros ya habría luchado y ensuciado sus mangas, mientras que las del soldado tardío seguirían verdes e impecables, lo que indicaría que no había participado en la lucha. Por lo tanto, se utilizaba la expresión "a buenas horas mangas verdes" para burlarse del soldado que llegaba tarde.


Otra teoría sugiere que la expresión proviene de la práctica de recoger frutas y verduras inmaduras o verdes antes de tiempo. Si alguien llegaba tarde para recolectarlas, ya no tendría sentido recogerlas porque ya habrían madurado o estropeado, por lo que se decía "a buenas horas mangas verdes" como una forma de expresar la inutilidad de la llegada tardía.


En cualquier caso, la expresión ha evolucionado para convertirse en una forma coloquial de expresar la inoportunidad o la tardanza en una situación determinada.


Sí, existen otras teorías sobre el origen de la expresión "a buenas horas mangas verdes". Una de ellas se relaciona con la práctica de los vendedores ambulantes que ofrecían mangas verdes inmaduras, que eran menos valoradas que las maduras y por lo tanto, más baratas. Cuando alguien llegaba tarde a comprarlas, ya no tendría sentido adquirirlas porque habrían madurado y subido de precio. Por lo tanto, se decía "a buenas horas mangas verdes" como una forma de expresar la inutilidad de la llegada tardía.


Otra teoría sugiere que la expresión proviene de la caza con redes en la que se atrapaban aves verdes inmaduras. Si alguien llegaba tarde a la caza, las aves ya habrían madurado y cambiado de color, por lo que no tendría sentido atraparlas. De esta manera, se decía "a buenas horas mangas verdes" para indicar que la llegada tardía ya no tenía sentido.


En resumen, aunque no hay una teoría definitiva sobre el origen de esta expresión, todas las teorías coinciden en que se utiliza para expresar la tardanza o inoportunidad de una acción.

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22/2/23

"Coger las de Villadiego", de dónde viene esta expresión

 La expresión "coger las de Villadiego" es una expresión idiomática en español que significa "hacer una escapada sin decir nada" o "escaparse sin dar explicaciones".

Hay varias teorías sobre el origen de esta expresión, pero la más aceptada es la siguiente:

Villadiego es una villa situada en la provincia de Burgos, en el norte de España. Durante la Edad Media, Villadiego era un lugar de paso obligado para los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela. En Villadiego, los peregrinos se detenían a descansar y a reponer fuerzas antes de continuar su camino.


Villadiego en Burgos, expresiones curiosas


Se cuenta que algunos peregrinos, cansados de la dureza del camino o de las dificultades que encontraban en su vida cotidiana, decidían quedarse en Villadiego sin continuar su camino hacia Santiago. Estos peregrinos cogían sus pertenencias y se marchaban de la villa sin decir nada a nadie, como si se hubieran evaporado en el aire. De ahí que la expresión "coger las de Villadiego" se utilice para referirse a aquellas personas que desaparecen sin dar explicaciones.

Otra teoría sobre el origen de la expresión "coger las de Villadiego" sugiere que podría estar relacionada con la guerra de la Independencia española contra Francia (1808-1814).

Se dice que, durante la guerra, un grupo de soldados españoles pertenecientes al regimiento de Villadiego desertaron y huyeron sin dejar rastro, llevándose consigo las pertenencias que habían conseguido saquear en los territorios ocupados por los franceses.


Coger las de Villadiego, curiosidades


Debido a esta acción, la expresión "coger las de Villadiego" comenzó a utilizarse para referirse a aquellos que huyen o desaparecen sin dejar rastro, llevándose consigo cualquier cosa que puedan llevar.

Aunque esta teoría es menos aceptada que la anterior, muestra cómo las expresiones idiomáticas pueden tener orígenes muy diferentes y variados, y cómo a menudo se mezclan la historia, la leyenda y el folklore para dar lugar a su significado.

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25/10/12

¡Vete al carajo! y ¡Vete a la porra! - Curiosidades

Expresiones Curiosas


Vamos a ver un par de expresiones que hoy en día son muy usadas coloquíalmente y que seguro más de uno no sabe de donde provienen.

La primera es ¡Vete al Carajo!

Estamos hablando de una expresión relacionada con la marina. En la época medieval, los barcos estaban provistos de una especie de gran cesta llamada "cola", donde se erigía un marinero para divisar mejor el horizonte.
A esta cesta se le denominaba "Carajo" y desde uno de estos se proclamo la famosa frase de "tierra a la vista" cuando se llego a las Américas.
Sin duda, al marinero que le tocaba estar en el Carajo sufría toda clase de inclemencias: frio, calor, aire, lluvia, etc...
Entonces, hacer guardia en este lugar era un castigo al que se mandaba con la frase de: ¡Vete al Carajo!, que nos ha llegado hasta nuestros días.

Carajo del barco - curiosidades


La segundo es ¡Vete a la porra!

Esta expresión también tiene su historia y parece ser que tiene su origen en los famosos Tercios de Flandes.
El Sargento Mayor solía llevar un Bastón de Mando labrado en mayor o menor medida.
Cuando se hacía un alto en las largas marchas a pie que realizaban lo primero de todo, incluso antes de  montar el campamento, era clavar este bastón al que llamaban La Porra.
Alrededor de este se amontonaban los enseres de valor que llevaba el Tercio, por lo que era necesario montar guardia a su alrededor.

Como os podéis imaginar, cuando a un soldado se le castigaba o arrestaba se le mandaba ¡Vete a la Porra!, ya fuera arrestado o a hacer guardia.

Tercios de Flandes - curiosidades históricas

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8/8/11

Más ardores que una pava



O como podriamos traducir al ingles: More heartburns than a turkey.


Esta expresión de "más ardores que una pava" se utiliza mucho en mi pueblo cuando uno tiene ardor de estomago y no me extraña mucho, ya que una forma de engordar a los pavos y que antes se hacia mucho es metiendole al pavo habas secas por la boca una a una y a la fuerza, de esta forma es natural que las pobres criaturas tengan una mala digestión.


Asi que recordarlo, cuando os vuelva a ocurrir esto del ardor de estomago utilizar la expresión "Tengo más ardores que una pava".

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